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HYPER FUTURE VISION GUNNM "La batalla contra Zapan ha
terminado, pero el costo personal para Gally ha sido
altísimo. Su cuerpo yace semidestruído en los restos de la
ciudad, sus conocidos le dieron la espalda cuando la
situación se hizo tan terrible y, lo peor, su gran amigo
Ido, quien fuera asesinado por el descontrolado cuerpo
berserk, ahora está en manos del desquiciado Desti Nova."
Gally despierta en un extraño cuarto parecido al de un hospital.
Recuerda cómo las autoridades de la factoría la condenaron a la
destrucción por su uso de un arma de mano, una ofensa merecedora de una
calificación de crimen clase A. A pesar de haber salvado a la ciudad, los
cerrados oficiales proceden a cumplir la condena. Gally se extraña de
verse allí, especialmente con un cuerpo completo y asume simplemente que
está soñando. De pronto, un monitor cobra vida y aparece un extraño
personaje, con una marca en la frente exactamente igual a la de Ido. Le
explica que lo que ve sólo es un sueño virtual inducido y que en realidad
su cuerpo, más bien su cerebro, está muriendo en esos momentos. Le echa en
cara que toda su lucha ha sido por nada y que debería tener una guía, un
dueño. Como gobernantes de Salem, están muy interesandos en sus
extraordinarias habilidades de guerrera y le ofrecen que trabaje para
ellos, como la primera de un grupo élite de agentes de superficie llamados
los “sintonizados”. Le ofrece la vida, un nuevo cuerpo y el acceso a lo
último de la tecnología de Salem para apoyarla en información, armamento y
mantenimiento. Gally no está dispuesta a venderse así y niega la visión
como un sueño del cual saldrá eventualmente. Sin embargo, su vida se acaba
y eso se representa en la imagen virtual como un enfriamiento del
ambiente.
El personaje le da la opción de creer en sus palabras y tener el
valor de vivir nuevamente. Para ello, sólo deberá abrir una puerta
amarilla, producto del sueño virtual, y el contrato estará hecho. Le
asegura que será mucho más poderosa y su primera misión será arrestar a un
desertor de Salem llamado Desti Nova. Esto es suficiente para convencer a Gally, quien al abrir la puerta, acepta convertirse en una herramienta de Salem, todo con el fin de poder volver a ver a su amigo Ido.
Han pasado
varios años y el Scrapyard se encuentra en problemas. Una serie
de ataques de un grupo extremista llamado “Barjack”, al mando de un
misterioso Den, empiezan a limitar el flujo de materias primas
provenientes de granjas y minas controladas por la factoría. Aparecidos
hacía unos cinco años, sus ataques se van acercando más y más al Scrapyard
en sí, amenazando la cómoda posición de intermediario que ostenta Vector.
Sus pérdidas, y por ende de la factoría, comienzan a elevarse a niveles
insostenibles. El taimado Vector nunca había tenido esos problemas hasta
ese entonces, ya que simplemente pagaba algún tipo de soborno a los jefes
de las bandas de pandilleros. Pero este
Den es un misterio, y sus ataques
son demasiado virulentos como para considerarlos motivados simplemente por
codicia. Atacan puntos estratégicos e incluso se apropian de los trenes de
abastecimiento, acabando con los contingentes de mercenarios que los
protegen. Vector ordena a su asistente que busque toda la información
acerca de Den y se pregunta si podrá hacer un trato con él como lo había
hecho en el pasado. De pronto, por la ventana, ve un atisbo de una
jovencita
que creía muerta hacía muchos años. La gran cantidad de gente no
le permite fijar su posición y se pregunta si todo habrá sido un mal
sueño. Lo deja de lado rápidamente y ordena que se recluten más
mercenarios para proteger el siguiente embarque, sin importar que tengan
que ofrecerles el doble de lo normal.
En la ciudad, los reclutadores ofrecen el oro y el moro a quien se
arriesgue para firmar como mercenario a bordo del siguiente tren de
su
ministros. La enorme suma de cien mil chips por semana (comidas
incluidas) parece convencer a muchos, quienes rápidamente completan el
cupo de catorce. Un gran cyborg que llega tarde pretende hacerse sitio
expulsando a un humano normal, pero éste pronto le da una lección de
lucha. Figure Four, como se hace llamar, es pronto aceptado y a bordo del
tren se hace amigo de un desgarbado y timorato mercenario llamado Yolg.
Como veterano de otras incursiones, Yolg sólo ha firmado por ésta debido a
qu
e se dirige a una granja en donde viven su esposa e hijo. Sin embargo,
está muy nervioso por los ataques de Barjack y preferiría que todo pasase
sin novedad. Le explica a Figure Four que las armaduras que visten (con
armamento incluido) contienen también explosivos que les volarían la
cabeza si tratan de quitársela o alejarse demasiado del tren. Figure Four
es lo que se diría un provinciano, atraído al Scrapyard por las maravillas
de Salem, pero pronto se desilusionó del asunto y ahora sólo busca ahorrar
algo para volver a su ciudad y establecerse.
Al anochecer, vemos a Figure Four disfrutando de
l espectáculo del campo
abierto cuando de pronto es atraído por una hermosa melodía. Ve a Gally,
pero Yolg le advierte que sería mejor no acercarse a ella. La ausencia de
la armadura no la identifica como mercenaria, pero Yolg ha oído los
rumores acerca de ella y asegura a Figure Four que cada vez que se habla
con ella, se pierde un año de vida. Sin impor
tarle las advertencias,
Figure Four se acerca y entabla conversación con Gally, quien sorprendida
lo deja seguir. Sin embargo, como lo hiciera Yolg, le advierte que ella no
es alguien con quien sea conveniente estar cerca. De pronto, Gally se
incorpora, alertada por uno de los satélites de observación de Salem.
Rápidamente ordena al conductor del tren que active la alarma. A pesar de
que los monitores no advierten nada, la autoridad que tiene Gally sobre
ellos se impone y justo a tiempo, pues de la nad
a una serie de buggies
asaltan al tren. Las armaduras de los mercenarios se activan y sus armas
se vuelven operativas. Sin embargo, el plan de los bandidos es mucho más
inteligente. Una explosión en la vía descarrila el tren, a pesar de las
advertencias de Gally, y todos salen despedidos. Los bandidos entran para
rematar a todos, pero de pronto se encuentran cara a cara con Gally, lista
para enfrentarlos. Mientras tanto, Figure Four recupera el conocimiento y
ve con horror cómo algunos de los mercenarios mueren por los explosivos de
sus armaduras c
uando tratan de alejarse del tren bajo ataque. Para colmo,
su posición también está algo alejada del tren al haber sido arrojado de
él, por lo que la computadora de control le advierte que tiene sólo veinte
segundos para volver a su posición. En el camino se encuentra al patético Yolg, quien tiene lastimada la pierna y sólo grita lastimeramente.
Figure Four se apura para llegar al tren antes de la autodestrucción en
quince segundos, pero en el camino un bandido lo ataca
. Cruzan disparos y
el bandido recibe un tiro directo al rostro. Para desazón de Figure Four,
se trata de un cyborg, quien se quita la máscara humana que tenía y
muestra su verdadero ser. Se lanza nuevamente al ataque, pero el arma de
Figure Four se atasca y queda indenfenso. Yolg sigue gritando, por lo que
no es de ninguna ayuda, a pesar de que su arma sí es operativa. De pronto,
Figure Four siente un gran rifle sobre su hombro. Es Gally, quien usando
al mercenario como apoyo, da cuenta del vehículo del bandido. Faltando
unos
segundos, Gally lanza a Figure Four y a Yolg contra el tren y a su
vez dispara contra el bandido. Destruye su cuerpo, pero conserva su cabeza
para interrogatorios. En el tren, Figure Four se da cuenta de que se ha
orinado de miedo.
Cuando Figure Four y Yolg se reponen, ven con admiración que toda la banda
ha sido exterminada por Gally. Ella ahora va alegremente con la cabeza del
bandido, quien se hace llamar “Knucklehead” (Cabeza de nudillo). De
pronto, la computadora advierte que el reactor nuclear del tren llegará a
masa crítica en quince minutos. El conductor trata de huir, pero m
uere al
alejarse mucho del tren. Figure Four se acerca al controlador para
solicitar que les retiren las armaduras, pero lamentablemente la
computadora de mantenimiento se ha dañado y no hay forma de hacerlo.
Mientras Yolg se retuerce entre gimoteos, Figure Four se sienta y toma
filosóficamente la situación, ya que después de todo no puede hacer nada
contra un reactor nuclear. Gally ha tomado un buggie de los bandidos y
Figure Four la nota. Le dice que deberá alejarse y salvarse, pero Gally no
tiene la misma idea. Conectándose a las armaduras de los dos mercenarios,
desarma el sistema y los libera, cosa que nadie creía que podría hacerse,
y logran alejarse lo suficiente de la
explosión nuclear.
Por supuesto, esta “pérdida de tiempo” no es bien vista por Bigott
Eisenburg, el jefe del departamento de investigaciones de superficie, y
controlador directo de Gally, a la cual denomina simplemente A1. Gracias a
la captura de Knuckehead, ahora tienen una pista hacia Barjack, de quien
se sospecha tiene el apoyo de Desti Nova, por lo que no debe perder más
tiempo. Gally debe cumplir y decide partir, dejando a los dos mercenarios
a su suerte. La fría actitud de Gally enfurece a Figure Four, quien la
reta a luchar, cosa que Gally acepta alegremente. Figure Four es un
experto en técnic
as anti-cyborg, por lo que puede crear un efecto parecido
al que logra Gally con su cuerpo, pero a pesar de ello, no es rival para
la experimentada cyborg. Una vez tras otra es arrojado, golpeado,
vapuleado y pateado, y cada vez, el terco humano se levanta para recibir
otra paliza. Cuando al fin se despierta, Figure Four se encuentra con Yolg,
abandonados con algo de agua y comida. Bigott encuentra divertida la pequeña escaramuza, pero le ordena a Gally que se aleje a toda prisa, ya que la explosión del tren ha causado
un inesperado problema, pues el aire supercalen
tado ha chocado con los
vientos fríos del continente y ha producido una tormenta tal que ha creado
un super tornado, el cual se dirige hacia ella. Gally se da cuenta de que
los mercenarios no tienen salvación e, ignorando las órdenes, se dirige a
salvarlos, y llega justo a tiempo. Bigott ahora está furioso, ya que ha
puesto en peligro toda la operación por unos insignificantes habitantes de
la superficie. Gally le recuerda quiénes son los que hacen todo por Salem
y se rebela. Lamentablemente, el tornado es más veloz que su vehículo y
pronto son arrastrados por la enorm
e fuerza del viento.
Cuando se despierta, Gally se da cuenta con sorpresa de que cuelga
amarrada de un cable en lo alto de un viejo rascacielos. Al parecer, el
tornado los llevó hasta allí y ella quedó sin sentido, sin sus armas y,
para colmo, sin la cabeza de Knucklehead. Cuando trata de comunicarse con
Salem, no lo consigue, y sospecha que ha sido eliminada como agente. Como
si fuera poco, Figure Four está empecinado en hacerle pagar su humillación
anterior y la deja ahí para que “se calme un poco”. Junto a Yolg se ponen
en búsqueda de algo de comer y por accidente encuentran un almacén lleno
de latas de comida, cosa que pone a Yolg muy preocupado, pues todas ellas
aparentan ser muy nuevas, inconsistente con el aspecto ruinoso d
el lugar.
Figure Four se descuelga hasta donde está Gally y la molesta un poco más,
cosa que termina de irritar a Gally, quien con una serie de balanceos y
patadas atrapa a Figure Four y ordena a Yolg que los levante.
Para añadir problemas, han caído sin saberlo en medio del más poderoso
batallón de Barjack, “Metal hirviente”, los cuales precisament
e han
recuperado a Knucklehead y ahora tienen al trío en la mira. Los disparos
de los bandidos destruyen el edificio, pero la habilidad de Gally les
permite llegar al suelo a salvo, sólo para recibir encima la fachada
completa de un rascacielos. Muy a lo Looney Toons, coinciden con una
ventana, lo que les salva la vida. Instantáneamente, Gally apunta y
dispara al jefe del batallón, quien a pesar de colocar su mano para
atrapar el disparo, pierde la cabeza. Su ventaja es que la cabeza que
ostenta sólo es un adorno, pues su cerebro se alojó en su torso. Este
“coronel” se da cuenta de que Gally
no es una mercenaria y sospecha que es
un agente de superficie de Salem. Ordena a su sargento que active sus
tropas (cabezas mantenidas en unas grotescas cápsulas como tornillos y que
pueden ser colocados en cualquier cuerpo) y que vayan a la ciudad para
atrapar al agente. Knuckehead, ahora con un nuevo cuerpo, solicita el
favor para cumplir la misión. El coronel graciosamente acepta su oferta,
consciente de que el incapaz servirá muy bien como señuelo.
En la ciudad, Gally está ya harta del constante gimoteo de Yolg, pero
Figure Four le reclama que lo deje en paz. Está harto de su actitud y su
gusto por la lucha, pero Gally, quien no tiene otra cosa, le grita que es
lo que m
ás adora, cuando su cuerpo y mente son uno, cuando sólo hay acción
y nada de pensamiento. En medio de esta charla existencial, una mariposa
“ojos de muerte” (por el diseño de sus alas) se posa en la ventana cerca
de Gally, asustándola de tal forma que descarga todas sus balas, destruye
la pared y traiciona su posición, lo que da la oportunidad a Knucklehead
la oportunidad para acercarse. Las tropas ingresan en el edificio, para
enfrentarse a una mortalmente eficaz Gally,
quien uno tras otro da
grotesca cuenta de sus enemigos. Mientras tanto, Figure Four ha logrado
salir con el patético Yolg fuera del edificio, pero se da cuenta de que no
puede dejar a Gally sola y decide volver. Yolg se queda gritando y
llorando, y pronto es capturado. En la calle, Gally se ocupa de los
últimos soldados cuando
se encuentra cara a cara con el vengativo Knucklehead, quien le dispara sin mayores miramientos. Sin embargo, Gally
es demasiado hábil para el torpe bravucón. Antes de recibir el disparo,
logra cortarle el dedo a su enemigo con un pequeño cuchillo, desviando por
poco el mortal disparo y luego, sacando un gran cuchillo de su cubierta,
corta sin problemas el arma de Knucklehead.
De pronto, una salva aleja a Gally de Knucklehead y se enfrenta con el
resto de batallón. Knucklehead se da cuenta de que lo usaron como carnada,
lo que lo enfurece. Gally está cubierta y el coronel la desea viva por la
información que posee. Sin embargo, la intervención de Figure Four, quien
se apropia de un cañon vulcan portátil, le permite a Gally tomar la
ofensiva. Lanzando bombas de humo, cubre
su posición y despliega una serie
de fantásticas armas sólo disponibles para
los “sintonizados”. El
exterminio del batallón es casi completo y el coronel se da cuenta
finalmente de que Gally es la rumoreada “Ángel de la Muerte”, tan temida
por los enemigos de Salem. De pronto, Gally está frente al mismísimo
coronel, pero éste usa a Yolg como escudo (resulta que eran conocidos de
la infancia), lo que distrae a Gally y recibe unos disparos que la arrojan
al suelo, en donde es rodeada por los soldados enemigos. La traición de
Yolg es más de lo que Figure Four puede perdonarle, y el patético
hombrecillo trata de excusarse con él. El coronel no está dispuesto a
tener más problemas y ordena disparar sobre Figure Four, quien es
enterrado por los escombros. Gally logra zafarse, pero al lanzarse sobre
el coronel y Yolg pierde las piernas por unos certeros disparos del
coronel, quien usa el arma de la misma Gally.
Más tarde, Yolg se encuentra torturado por lo que ha hecho. Se le acerca
el coronel y allí se conoce algo de su historia. Como antiguo soldado, fue
enviado para luchar contra Barjack, pero fue
derrotado y la presencia del
líder Den lo hizo pasarse como un fiel soldado a su causa. El deseo de Den
y los demás es acabar con Salem y crear un país propio en la superficie, y
la pasión que ese deseo genera hace que muchos ho
mbres estén dispuestos a
sacrificarse. El coronel le pide a Yolg que se una a ellos y le advierte
que se dirigen hacia la granja 22 para atacarla (en donde vive la familia
de Yolg). Yolg no puede hacer otra cosa que seguir al coronel. Mientras
tanto, un humillado Knucklehead es obligado a limpiar las armas de los
demás. El batallón levanta campo y vuelven al desierto, llevándose a la
indefensa Gally. En la ciudad, Figure Four se levanta de las ruinas, con
la misma excitación que siente Gally, por la lucha y por estar vivo.
Aprovechando el terror de Gally hacia las mariposas ojo de muerte, dato
suministrado por el cobarde de Yolg, el coronel la interroga. Gally les
dice lo que es y como ya han pasado dos días sin contacto, seguro ha sido
descartada. Les confir
ma que su misión es arrestar a Desti Nova, a quien
los soldados consideran “el loco” que es amigo del jefe Den. Le confirman
a Gally que Ido está vivo y junto a Desti Nova.
Saber eso desarma a Gally,
a quien ya no le importa ser prisionera o lo que le vayan a hacer, con tal
de ver a su amigo nuevamente. De pronto, los soldados y hasta el mismo
coronel caen bajo los disparos de Knucklehead, quien desea vengarse por lo
que le han hecho pasar. Se lleva a Gally y nadie puede detenerlos, pues ha
colocado detergente en los fluidos de los “soldados tornillo”, ha
arruinado todas las armas y ha saboteado los vehículos. Sin embargo, sólo
ha salvado a Gally para poder ser el único en enfrentarse a ella. Reconoce
en ella un alma afín, que sólo vive por la lucha. Para Knucklehead no
valen las palabras de Barjack, sino sólo el placer de montar su vehículo y
luchar sin fin. Le entrega a Gally su espectacular cuchillo y él carga una
única bala perforadora en su arma, iniciando el duelo. Gally, llevada por
la excitac
ión del momento, se arrastra hacia su enemigo, pero de pronto
aparece Figure Four, quien usando sus técnicas destruye la cabeza de
Knucklehead. El romántico momento es interrumpido por el coronel, quien
junto a Yolg, ahora un grotesco soldado tornillo, decide matarlos. Sin
embargo, Yolg, en su único momento de valor, se vuelve contra él y le
dispara, sólo para ser destruido a su vez. Gally aprovecha y ataca, y
acaba con el coronel. Cuando todo termina, Figure Four sostiene en sus
manos la maltrecha cabeza de Yolg, quien antes de morir les pide que lo
perdonen.
Ahora, en medio del desierto y sin ningún vehículo a su disposición,
Figure Four y Gally quedan a merced del inclemente sol, pero Figure Four
tercamente se niega a abandonar a su amiga. Gally insiste en que la deje
para poder cubrir más terreno, pero él se limita a tocar la armónica para
“llamar a los dioses” y que hagan llover. Cuando ya parecen no poder más,
la lluvia llega y con ella una serie de peces, posiblemente absorbidos al
aire por el mismo fenomenal tornado que casi acabó con ellos hacía poco.
Desde Salem, Bigott registra estos extraños momentos, junto con el
profesor Russel, quien sugiere entonces que deben salvarlos. Bigott
entonces le pregunta a Russel si cree en milagros, cosa a la que el viejo
responde que sí.